«La arrogancia del crimen organizado es del mismo tamaño que la ausencia del Estado» – Giovanni Falcone.
La mafia es por todos conocida, pero sólo unos pocos la entendieron desde el principio. Uno de esos singulares individuos era el juez Giovanni Falcone, que fue, quizás, quien mejor comprendió el fenómeno de la mafia y quien con más tenacidad la combatió hasta su muerte. Hoy en día permanece vivo su legado, y es que las lecciones que dejó a sus sucesores permanecen con esa tinta imborrable que únicamente es capaz de trazar el honor y la dignidad que irradiaba aquel juez.
La mafia es un fenómeno complejo que, si bien nace como concepto en Italia, se ha extendido a todo aquel rincón habitado por el hombre donde el sistema haya fracasado. Para entender mejor este fenómeno haremos un viaje a través de distintas entradas que, adelanto, son: (i) Mafia-Estado, (ii) La economía Gris: la Mafia en la empresa y (iii) Legislación Antimafia e Instrumentos de defensa.
En esta entrada introductoria abordaremos (i) el concepto de Mafia, (ii) sus orígenes y (iii) y su difusión.
Concepto
Simplificar la mafia a una organización criminal sin más sería concederle una distinción que no merece. No la merece porque supone reducir su terrible implicación y porque conduciría al mismo error que cometieron aquellos que no la supieron frenar. Se trata de un concepto complejo y angosto, que se puede clasificar de distintas formas y que fue necesario comprender para combatirla y erradicarla.
Mafia como industria
La mafia se adapta a las situaciones como si fuese un camaleón que se mimetiza con el ambiente y que, como tal, puede ser estudiado a través de varias ramas: sociología, derecho, criminología y psicología.
Según el sociólogo Diego Gambetta, la mafia puede ser definida como «la industria de la protección privada». Esta conclusión la alcanza al entender que la mafia ofrece protección en las transacciones donde no hay confianza y sí hay conflictos.
Esta protección se obtiene a través de los pagos y la amenaza; te protege de los daños que la mafia puede causarte y te hace entender la violencia que pueden desplegar. Te «explica» por qué debes pagar: si pagas, no sólo no te causarán daños, sino que te protegerán frente a terceros.
Mafia como institución
El profesor Massimo Severo Giannini identifica la mafia como una institución en cuanto cumple con sus tres elementos:
- Pluralidad de sujetos: esto es el «pueblo de la mafia» integrado por todos esos hombres y mujeres afiliados a la organización, así como todos sus colaboradores.
- Organización: existe una organización dentro de la mafia. Así, Cosa Nostra (Sicilia) mantenía una estructura vertical jerarquizada; la Ndrangheta (Calabria) se organizaba a través de «ndrines», que no eran más que células integradas por personas con vínculos familiares, o la Camorra (Napoles) que se constituía por un «sistema» integrado por clanes.
- Normativa: estas organizaciones desarrollaron su propia normativa para regular, entre otras: el reclutamiento -sirva de ejemplo los ritos de iniciación-, sus relaciones y la aplicación de sanciones.
Mafia como sistema
Es posible entender la mafia como un sistema. Concretamente, como un sistema social de interacciones de comportamientos. De esta forma genera efectos y resultados e interactúa con otros sistemas como el político, el económico e incluso el cultural -y es que abanderaba los valores de las regiones en las que radicaba-.
Mafia como Estado
La presencia de la mafia no se explica sin la ausencia del Estado. Ahí donde no llega el Estado esparce su veneno el fenómeno mafioso. La mafia es más que una organización criminal, y esto es esencial entenderlo para poder erradicarla.
La mafia ofrecía servicios que debían ser prestados por el Estado. Actúa como un Estado y participa en la vida política, sea ocupando cargos en la Administración a través de sus miembros o colaboradores, como llegando a acuerdos con aquellos que los ostentaban -siendo su gran exponente Vito Ciancimino, exalcalde de Palermo y condenado por sus relaciones mafiosas-.
De esta forma, la mafia capta a aquellos ciudadanos que, abandonados por su gobierno, acuden a esta organización que les procura una serie de oportunidades que nadie más les ofrecería: la mafia sustituye al Estado, a la par que se sirve del mismo y a la vez que niega que el monopolio de la fuerza resida en éste.
Origen
Aunque parezca lejano, para conocer el origen de la mafia debemos trasladarnos al año 1860. En ese mismo año, tuvo lugar la anexión de Sicilia al Reino de Italia.
Tal hecho histórico trajo consigo una reacción violenta de los sicilianos que no comprendían la anexión y mucho menos la presión fiscal que se les impuso. Todo esto condujo a revueltas y a un empeoramiento de la economía siciliana. Y es en este contexto cuando comienzan a emerger los hombres agrarios y comarcales, que más adelante liderarían las organizaciones mafiosas.
Estos mismos líderes se servían de los valores sicilianos para escalar posiciones hacia los cargos políticos. Sin embargo, Italia entraba en el siglo veinte y se enfrentaba a los mismos retos que el resto de Europa: una política tradicional y conservadora, frente a una política nueva y reaccionaria: el fascismo y el comunismo.
Ante este dilema, los mafiosos optaron por apoyar el fascismo de Mussolini como oposición a las ideas comunistas. A pesar del apoyo inicial de los líderes regionales, una vez el fascismo si hizo con el poder, éste trató de sustituir el poder latifundista por sus hombres de confianza. Así, Mussolini envió a Sicilia a Cesare Mori.
Mori ostentaba un poder sin limitaciones; suficiente para desplegar una operación antimafia total. Esto provocó que los mafiosos que antes le apoyaban, reaccionasen de forma violenta exaltando sus valores sicilianos como contraposición al yugo fascista. A pesar de los intentos de Mori, llegó la Segunda Guerra Mundial y ésta dejó una Italia descabezada; una Sicilia desierta de poder.
El contexto no podía mejorar para los líderes mafiosos. La desestructurada Italia trataba de recuperarse de la guerra y las raíces de la mafia en una sociedad empobrecida comenzaban a arraigar: se presentaba como esa alternativa al aún débil gobierno.
En la penumbra del Estado, la mafia se expandió por las regiones que habitaba como un virus cuyos efectos están por aparecer. Había síntomas que muy pocos percibían. Mientras, la sociedad italiana -y también la europea- la ignoraba; después la negaría y, finalmente, la combatiría.
Difusión de la mafia
Una vez comprendida la complejidad que sigue al fenómeno mafioso y conocido el contexto en el que se desenvuelve -siempre tumultuoso y frágil- es posible analizar cómo, un fenómeno que nacía en las regiones meridionales, llegó a extenderse por toda Italia.
A la hora de analizar la expansión del fenómeno, hubo quien, siguiendo la metáfora vírica, expuso la idea de la «transmisión por contagio». Con esto, se quería señalar que era la antropología del sur y su naturaleza la que era propensa a los comportamientos mafiosos, de modo que fue con la migración de la población del sur hacia el norte cuando se extendió la mafia por toda Italia. Así, se trataba de exculpar a los norteños italianos -puros e incorruptibles- de la expansión de la actividad criminal mafiosa, que obedecía única y exclusivamente a la naturaleza indómita sureña.
Como era de esperar, la gente del norte y la gente del sur, aun con sus diferencias, compartían vicios y bondades que, por otro lado, son propias del ser humano. Lo que sí les diferenciaba era la situación económica y social; desde luego la gente del norte no sufría los problemas del sur, y la gente del sur no disfrutaba la prosperidad del norte.
La gente del sur no era mafiosa: había mafiosos en el sur. Por tanto, lo que llevó la mafia al resto de Italia no fueron los sureños, sino los mafiosos, que también eran sureños. Y en esta labor «colaboró» el legislador italiano.
La ayuda del legislador vino de la mano de la «Legge di soggiorno obbligato«. Esta ley obligaba a los detenidos a ser llevados a una cárcel de una localidad distinta a la de su domicilio. Cuanto más lejos mejor. El objetivo era alejar a los criminales -los mafiosos- de sus zonas de influencia para evitar cualquier intromisión que pudiera suceder y así desinfectar esas regiones.
Lo que no previeron los legisladores es que los hombres, hombres son; en el sur y en el norte, y esto provocó que los mafiosos que acudían a centros del norte, comenzaran a tejer sus redes como haría cualquier arácnido.
La mafia se extendía.


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